individualizar calefaccion20 de marzo de 2015. – La inminente aprobación del Real Decreto que traspone la Directiva Europea sobre Eficiencia Energética abre ante nosotros un futuro esperanzador, que permitirá regular y combatir el derroche energético que tanto perjudica a nuestro país y las economías particulares.

Entre las medidas de ahorro energético que recoge el documento, en el artículo 14, se encuentra la obligatoriedad de individualizar el consumo de calefacción central de los edificios antes del 31 de diciembre de 2016. Es decir, a partir de ese momento, cada usuario podrá regular su gasto de calefacción y pagar por lo que realmente consume.

Es una medida que, sin duda, supondrá grandes ventajas para los vecinos y un ahorro importante en las comunidades. Sin embargo, antes de lanzarnos a llevar a cabo la intervención que se requiere, sí me gustaría recomendar tanto a los Administradores como a los Presidentes de las comunidades, que al tomar la decisión estudien de manera pormenorizada las garantías que les ofrecen las distintas compañías.

Esto porque, pese a que las distintas empresas del sector aseguren que se trata de una intervención sencilla de realizar, lo cierto es que si no se lleva a cabo correctamente puede acarrear importantes problemas para la comunidad (ruidos, radiadores que no calientan, calderas que se paran…). Desgraciadamente, esas malas prácticas están muy extendidas, de hecho, en Remica, somos ya expertos en “arreglar” instalaciones en las que no se realizó correctamente la individualización.

A simple vista, controlar y medir nuestro consumo de calefacción de manera individualizada supone intervenir en cada uno de los radiadores de la vivienda instalando un repartidor de costes  para medir la temperatura de la habitación y el consumo de calefacción- y una válvula termostática –con el fin de regular el caudal de agua que entra en cada uno de nuestros radiadores y por tanto, la temperatura de éstos-.

Sin embargo, para una correcta individualización, no basta sólo con estos dispositivos, sino que además es necesario llevar a cabo un equilibrado hidráulico de la instalación central del edificio. El equilibrado es necesario no sólo porque en la mayoría de los casos después de muchos años ya existe un marcado desequilibrio hidráulico, y por tanto térmico, entre distintas viviendas de la finca, sino también porque la instalación de las válvulas termostáticas, que a priori, no representan ninguna dificultad, alterará el funcionamiento con el que originariamente se diseñó la instalación de calefacción central. De este modo, se pasará de una instalación central diseñada para trabajar con caudal constante (en la que todos los radiadores del edificio funcionan a la vez), a una instalación de caudal variable (en la que dependiendo de la regulación de las válvulas termostáticas, unos radiadores estarán abiertos y otros cerrados en función de las necesidades de confort de cada usuario).

Por tanto, para llevarlo a cabo correctamente, será necesario efectuar un cálculo de la nueva hidráulica para establecer cuáles serán las soluciones técnicas necesarias para regular el nuevo caudal variable tanto en la sala de calderas (selección de las nuevas bombas de calefacción), como en la red de distribución general (equilibrado de caudales por columnas) y en las viviendas (equilibrado en radiadores a través de una correcta elección del tipo de válvula termostática). Todo ello debería quedar plasmado en una memoria de cálculo donde se reflejarán todas las intervenciones que se han realizado en la instalación y que, por supuesto, desde Remica nos comprometemos a poner a disposición del usuario.

En definitiva, para que el conjunto de la instalación funcione correctamente, es necesario contar con una empresa con experiencia demostrable en gestión técnica, tanto en salas de calderas como emisores (radiadores, fancoil, etc). Si no instalamos las medidas que nos garantizan el correcto funcionamiento de la nueva instalación nos ahorraremos parte de la inversión, pero es muy probable que nos venga a la cabeza la consabida frase de “a la larga, lo barato sale caro”.